¿Vivía YO por aquí? Es que no me parece así.

He regresado a los EEUU tras un viaje europeo estupendo con mis padres. Y la razón que está puesta esta entrada al cabo de la madrugada es que experimento jet leg fatal. Lamento que me despertara a las 3.11 y me encontrara 110% alerta. Siempre me arrastra más el regreso a los EEUU, o mejor expresado, el regreso en tiempo. (Tal vez esté debido al hecho que me da pena volver a los EEUU). Por eso… a las 4.40 subo una publicación en el blog.

Desde Francia a la península ibérica en que les enseñó el sitio que me conoce y a ella le conozco yo: Sevilla! Sevilla, como ya he cubierto en entradas anteriormente, es el capital de la provincia autónoma de Andalucía. Muestra un castillo musulmán que se llama el Alcázar y la catedral gótica más grande del mundo, salvo el vaticano.

A mis padres les encantaba Sevilla completamente. El bigote le ha gustado el hecho que es ciudad y tiene todos los elementos y facciones de una metrópolis pero simultáneamente se da la sensación de una aldea. Además, ambos los jamones ibérico y serrano mi padrito se los disfrutaba. Todas las carnes eran a su gustación: variados, salados, grasosos, y tiernos. Se alegraba mi madre de que tuviera la oportunidad de conocer a casi toda la gente con que pasé mi semestre. Poner un rostro con nombre, y sobre todo caérsela bien esta gente, le gustó. Me pone reír que mi madre haya hecho amigo con el tinto de verano. A pesar del hecho que ella no puede pedirse la bebida cada vez que comemos afuera le apetece.

Y a mí? Uf. Qué tal si esté franca yo? Extraño. Todo me resultaba tan raro. Me siento feliz y agradezco que pudiera visitar tan pronto, pero no me siento satisfecha. No sé qué, no sé cuánto, pero había algo de inquietud en mi peregrinaje. Es posible que haya vuelto demasiado pronto. Tal vez no debiera traer mis padres en la primera vuelta a Sevilla.  Todavía me resulta bien que iban mis padres de todas formas. Entretanto, estoy ideando mi segunda visita y, quizás, una práctica en mi atesorada Sevilla. Lo más seguro es que vendré para Semana Santa y Sevilla. Qué tonta más hipocrítica soy, jajaja.

Para todo el mundo que lee esto que planea estudiar afuera, ha estudiado afuera, o está estudiando afuera: merece la pena volver a su país en algún momento, pero acuérdese que hay la posibilidad de no pasarse tan genial de nuevo. Hace falta que vea el entorno con ojos diferentes.

En suma: es muy, muy distinto.

 

I have finally returned to the U.S. after a wonderful European trip with my parents. (possible attempting to relive my glory days as an expat…..maybe). The reason that this is up so early in the morning is that I am experiencing HORRIBLE jet lag. I always find the return back to the states, or better said: the return back in time to have MUCH worse effects than gong TO Europe. It’s likely psychosomatic considering I’m always super depressed when I leave Europe.

I DIGRESS. We mozied from the lavender scented hills of France to the Iberian Peninsula, where I showed off to my parents the city in which I spent a semester: SEVILLA! Sevilla, as I have covered in previous entries, is the capital of the autonomous region of Andalucía. Among many of its iconic monuments and gorgeous architecture and fascinating winding streets and cozy tapas bars and sick grafitti, it features the oldest still-in-use Muslim castle called the Alcázar and the largest Gothic cathedral in the world after the Vatican.
My parents adored Sevilla. The mustache liked the fact that Sevilla is city and has all the offerings and features of a metropolis, but simultaneously gives one that good ole small town sensation. Furthermore, my dad has thoroughly savored both variations of Spanish jamón, Iberian and Serrano. Basically, all meats in España were just to his taste: salty, fatty, tender, and a crap-ton of variety. My mom was pleased that she had the opportunity to meet most of the people I spent my semester. Frown named , especially caérsela well these people liked. It absolutely tickles me that my mother has become such good ​​friends with tinto de verano. Despite the fact that she can not order it for herself, she always seemed to be craving it when we ate out.

And me? Ugh. Want me to be honest? Sevilla was actually slightly bizarre. Everything was so strange to me. I’m incredibly happy and thankful I could visit so soon, but I do not feel satisfied. I noticed some weird brand of trepidation on my Sevillana pilgrimage. Maybe I came back too soon. Maybe I should not have brought my parents on my first trip back. It’s still good that my parents came, anyway.

Even still, I brainstorm my next trip to Sevilla which will be for Semana Santa and the Feria…hypocritical? It’s entirely possible…
For everyone reading this who plans to study abroad, has studied abroad, or is currently studying outside: it is TOTALLY worth it to return to your target country at some point, but remember that there is the possibility that it will not be as incredible as you think. You’ll need to see your second home with a different set eyes.
In short, it’ll be very, very different.